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FISIOTERAPIA EN EL EMBARAZO

El embarazo

fisioterapia, masaje y osteopatíaEl embarazo supone 9 meses en los que las mujeres somos capaces de crear vida. Son 9 meses maravillosos, pero hasta en el mejor de los embarazos nos acarrea una serie de molestias que siempre que se pueda es mejor evitar y, si ya existen, solucionar o al menos aliviar.

El aumento del peso, el cambio de gravedad, el desbarajuste hormonal que se produce en este periodo,… van a suponer que la mujer se tenga que enfrentar a diferentes problemas según el momento del embarazo en que se encuentre: naúseas, mareos, pesadez, edema en la piernas, fatiga, dificultad para conciliar el sueño, dolores osteomusculares, calambres, adormecimiento de las manos, dolores de cabeza, estreñimiento,… son algunos ejemplos de la larga lista de molestias que pueden aparecer durante la gestación.

Desde la fisioterapia podemos ayudar a que la mujer embarazada supere muchos de estos problemas para poder disfrutar de una forma más plena la etapa por la que está pasando.

                                                                                      

El momento del parto

Hay una cosa en la que me repito mucho, y es que no estamos diseñados para la época en la que vivimos, nuestro cuerpo está preparado para una época en la que no teníamos las comodidades de ahora, ni nuestras preocupaciones eran las mismas. Ahora, por lo general, no nos preocupamos de que un depredador nos pueda comer, pero nuestros antepasados sí lo hacían, durante muchas generaciones, y nuestro cuerpo está más preparado para esto que para estar 8 horas delante de un ordenador.

Si nos enfrentamos al parto con ansiedad y nerviosismo importante, el cuerpo no va a entender que tenemos miedo al mismo parto, fisioterapia masaje y osteopatíasino que hay algo externo a lo que temer, algo que puede hacer peligrar nuestra vida o la de nuestro bebé. Por lo que va a bloquear al sistema hormonal que provoca las contracciones para evitar el riesgo de exposición de la mamá y su bebé que se produce durante el parto, buscando retrasarlo para cuando el peligro haya pasado (hay que pensar que en la naturaleza el peligro suele ser un ataque o una situación meteorológica adversa y eso dura un tiempo concreto, el estrés actual puede durar mucho más). Fíjate en que muchas mujeres que tienen partos sin intervención (partos en los que no se ha utilizado prostaglandinas ni oxitocina para provocarlo) dan a luz en la madrugada, cuando todos duermen, en un momento en que hay una mayor activación parasimpática (si quieres saber que es el sistema parasimpático y cómo repercute en nuestro estado emocional pincha aquí).

Nuestro cuerpo sabe parir, está diseñado para eso, pero hay que permitirle que pueda hacerlo, necesita que tengamos un fondo físico adecuado, ya que tendrá que realizar un fuerte esfuerzo, si nos agotamos en mitad del parto necesitaremos ayuda externa para dar a luz. Necesitaremos una buena movilidad del cuerpo, sobretodo a nivel pélvico. Si tenemos bloqueos articulares perderemos capacidad de dilatación, y en esos momentos un centímetro puede marcar una diferencia muy grande. Lo mismo ocurre a nivel del suelo pélvico, tiene que estar elástico, para que pueda salir la cabeza del bebé sin necesidad de realizar ningún corte en él (episiotomía) y sin que se produzca ningún desgarro. Si tenemos un peso corporal adecuado, podemos segregar las hormonas en los niveles y los momentos en los que sean necesarias,… nuestro parto se verá facilitado.

Hay que tener una cosa muy clara, nosotros no podemos controlar como va a ser nuestro parto, podemos facilitar que ocurran ciertas cosas, pero en estos casos, los planes no suelen salir como teníamos pensados. Aunque todo vaya bien es importante dejarse llevar y vivir el momento por el que estamos pasando. Y en el caso de que no vaya del todo bien, no pasa nada, afortunadamente tenemos profesionales cualificados que saben muchísimo y nos van a ayudar a que todo salga genial. A veces ocurren cosas que no podemos controlar por muy preparadas que vayamos, el bebé puede venir con vueltas de cordón, presentar meconio en el líquido amniótico,… o nosotras presentar ciertas situaciones como preclamsia, insuficiencia placentaria,… y aquí necesitaremos una ayuda extra. Y no es culpa nuestra, no pasa nada, simplemente deja que los profesionales que te quieren ayudar puedan trabajar (eso sí siempre desde el respeto hacia ti, tu cuerpo y tu bebé).

 

La fisioterapia durante el embarazo

El trabajo en este periodo se va a centrar en dos objetivos:

  • Prevenir y, en caso de que ya existan, tratar las molestias propias del embarazo.
  • Prevenir y tratar, en el caso de que ya existan, problemas que no tienen que ver con el embarazo en sí, siendo susceptibles de tratamiento fisioterápico pero no médico por la contraindicación de estar embarazada.fisioterapia masaje y osteopatía
  • Conseguir que el cuerpo esté en el mejor estado posible de cara al parto y al puerperio.

¿Cómo lo conseguimos? Pues en el primer caso dependerá del problema en sí. Lo primero es buscar el origen para poder tratarlo de la manera más eficaz posible. No va a ser lo mismo un dolor muscular debido a que el cuerpo no está preparado para el cambio del centro de gravedad a un problema derivado de que el bebé se haya encajado demasiado y esté oprimiendo zonas blandas provocando estreñimiento, varices (en las piernas o en la vulva), hemorroides,…

También hay que tener en cuenta de que por el hecho de estar embarazada no se está libre de padecer problemas que no tienen que ver con el embarazo, y si en situaciones normales si puede haber una alternativa a tomar medicamentos siempre es bueno, en estos casos aún más. Me refiero a dolores musculares, mareos, dolores de cabeza, ciáticas, dolores de tipo nervioso,…

De cara al parto, el objetivo será mantenernos fuertes, con un buen fondo físico general y con un buen tono en las zonas más implicadas en el parto: suelo pélvico, diafragma, faja abdominal,… Y se empieza a trabajar desde el primer momento, si la futura mamá está acostumbrada a hacer deporte, o a partir del segundo trimestre si no lo está. La forma de conseguirlo variará de cada mamá, ya que hay muchas formas efectivas, sólo es buscar aquella en la que la mujer se encuentre mejor y siempre dirigidas por una persona especializada en el trabajo con embarazadas. Se puede hacer natación, yoga, pilates, danza oriental, ejercicios de fitness,… como ves hay muchas opciones, lo importante es estar cómoda y ponerse en manos de un buen profesional que sepa las necesidades propias del embarazo y sus contraindicaciones.

A partir de la semana 36, que prácticamente el parto es inminente, es recomendable hacer una buena valoración de la movilidad del cuerpo haciendo hincapié en dos zonas básicas: la pelvis y la cabeza.

  • La pelvis: si una articulación está bloqueada no se va a mover adecuadamente y durante el parto, puede suponer un centímetro de diferencia en la dilatación.
  • La cabeza: aunque pueda parecer que no tiene nada que ver, es de lo más interesante a trabajar. Hay que pensar que el parto comienza por un pico hormonal y las contracciones van a venir determinadas por esas hormonas. Bien, si la glándula que las segrega no puede trabajar, las contracciones no van a ser todo lo efectivas que debieran e incluso pueden no aparecer. Esta glándula es la hipófisis y está alojada sobre la base del cráneo, por lo que problemas de aumento de tensiones a este nivel pueden provocar disminución en las secreciones de oxitocita.

También es importante trabajar a nivel del suelo pélvico para evitar desgarros. De hecho existe un tipo de masaje (masaje perineal) que se enseña en la preparación al parto y es muy efectivo si no hay patología previa a este nivel. Se suele recomendar empezarlo antes de la semana 34. En el caso de que haya problemas previos, como hiper o hipotonía, es recomendable que además de este masaje se haga un tratamiento por parte de un fisioterapeuta de los músculos afectados.

Tampoco se debe olvidar valorar el resto del cuerpo, ya que el cuerpo es uno, y todas sus partes están relacionadas (él sí que no entiende de fronteras). Además hay que recordar que tras el parto está el puerperio y ahí es recomendable llegar en el mejor estado posible para disfrutarlo y no vivirlo como una mala experiencia.

 

La fisioterapia en el postparto (puerperio)

El puerperio, o el mes negro de la mujer, puede vivirse como una mala experiencia si no se llega en unas condiciones óptimas y/o no se cuenta con una buena red de apoyo. Para que esto no pase es imprescindible prepararse antes del parto tanto física como mentalmente. En la actualidad hay mucha oferta al respecto, clases de preparación al parto, gimnasia para embarazadas, coaching, grupos de ayuda mutua,… Siempre desde la capacidad de cada uno, sin agobios de ninguna clase, es recomendable informarse sobre qué es lo que va a pasar en esta etapa para que no nos pille desprevenidos y tener capacidad de decisión sobre las cosas que están ocurriendo desde un punto de vista informado.

fisioterapia, masaje y osteopatiaEs frecuente que la mamá no sepa que la lactancia materna a demanda significa eso, a demanda, y es posible que pase bastante tiempo hasta que vuelva a dormir tres horas del tirón (por eso hay que dormir siempre que se pueda, y no aprovechar para hacer cosas. Si el niño duerme la mamá también). Si a eso le sumamos que acaba de pasar por un parto, la necesidad de sueño se multiplica. Esto va a depender mucho de cómo haya sido el parto, si ha pasado muchas horas dilatando, si el expulsivo ha sido largo, si ha podido dormir las horas previas,… Pero no nos engañemos, aunque el parto haya sido fácil, hay que recuperarse de él y es necesario dormir, y si tenemos un niño al lado que como mucho nos deja dormir tres horas del tirón (y no sé yo si no estaré siendo optimista) es necesario aprovechar todo lo que podamos.

El hecho de no poder dormir lo suficiente, las malas posturas que muchas veces se cogen fisioterapia, masaje y osteopatíadurante la lactancia, las horas de paseos con ellos en brazos, la tensión emocional (sí, cuando lloran y no sabes que hacer, cuando todo el mundo te dice lo que tienes que hacer y nunca se ponen de acuerdo, cuando ves tu casa patas arriba, cuando no tienes ni un minuto para darte una ducha), el sangrado durante el mes del puerperio … son causantes de problemas tensionales que se traducen en contracturas, dolores de cabeza, mareos,… que al final hace que todo se te haga cuesta arriba. En estos casos, la fisioterapia clásica puede ayudarte a controlar el dolor sin tomar medicación, lo cual es clave si se da el pecho (aunque hay muchos medicamentos que no pasan a la leche). Una guía maravillosa sobre qué medicamentos son compatibles con la lactancia es www.e-lactancia.org. Créeme, a pesar de todo, si se pasa sin dolor y durmiendo a trompicones, pero durmiendo, es un mes maravilloso que más tarde echarás de menos.

Como consecuencia del paso del bebé por el canal del parto, es frecuente que el suelo pélvico se quede débil, y si ha habido desgarro o episiotomía, aún hay que tener esto más presente. Consecuencia: la temible incontinencia urinaria, de gases o de heces, dolor de espalda (por falta de un buen apoyo), dolores en las relaciones sexuales,…  Para evitar todo esto es imprescindible continuar con el trabajo muscular a este nivel. En esta etapa es frecuente trabajar con ejercicios de Keggel por su facilidad de realización. A partir del 2º mes es recomendable una valoración para poder determinar cómo han vuelto las estructuras a su posición original, y si es necesario, ayudar al cuerpo a que lo haga. Y a partir del 3er mes hay que introducir el trabajo hipopresivo.

 

"Puede parecer que son muchas cosas, incluso agobiante, pero la realidad es que es una etapa agotadora, pero muy bonita. Todo es cuestión de priorizar el bienestar del bebé y el tuyo, el resto ya se verá en otro momento o será responsabilidad de otros.

Una vez oí que la función de la mamá en los primeros días era la de cuidar al bebé, la del papá cuidar de la mamá y la del resto de la familia, amigos y la sociedad cuidar del núcleo familiar. Y me parece una gran verdad. Así que no dudes en pedir ayuda siempre que lo necesites".

 

Fisioterapia, masaje y osteopatía

Miriam García Hernández

Fisioterapeuta y osteópata (C.O.)

Nº Colegiado 6105

Clínica FISSIOS

 

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