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¿Qué es exactamente el estrés?

    Lo primero que hay que pensar es que nuestro organismo no está diseñado para la vida que llevamos actualmente. Hace 100 años en los hogares no había televisión, ordenador, microondas, lavadora,… y estamos hablando sólo de hace 100 años.

Fisioterapia, Masaje y Osteopatía

El ser humano existe desde hace miles de años y en muy pocos años hemos cambiado nuestra forma de vivir drásticamente. Es decir, nuestro cuerpo está diseñado para otra época, otro estilo de vida, para un momento en el que cuando una persona tenía una situación de estrés era porque tenía que huir de un depredador que se lo quería comer o situaciones similares en las que se requería una importante actividad física y de ella dependía la vida de la persona. Esto en la actualidad se puede dar, pero la realidad es que es raro. Cuando una persona sufre de estrés lo suele hacer sentada en una silla de escritorio delante de un ordenador o enfrentándose a diferentes problemas personales, familiares o laborales desde una actitud mucho más pasiva desde el punto de vista de la actividad física. El problema viene en el hecho de que nuestro cuerpo no se ha adaptado a este cambio y cuando nos estresamos entiende que se tiene que activar para prepararse para una actividad física importante.

    Pero vamos a empezar por el principio, entendiendo como funciona nuestro sistema nervioso central. De una forma muy general, se puede decir que el sistema nervioso central tiene dos tipos de funciones:

  • El control consciente: si yo quiero tomar un vaso de agua soy yo, consciente de lo que hago y de una forma voluntaria, el que da la orden a mi aparato locomotor para que haga los movimientos necesarios para coger el vaso con una mano y la jarra del agua con otra, echar el agua en el vaso, dejar la jarra, subir el vaso hasta la boca,… 
  • El control inconsciente: nosotros no decidimos que el corazón bombeé ni a qué ritmo, en que momento expulsar los jugos gástricos en el estómago, con qué velocidad va a moverse el intestino,…

    A la parte del sistema nervioso que se encarga del control inconsciente le llamamos sistema nervioso vegetativo. Este a su vez se va a dividir en dos:

  • Simpático: es el encargado de mantenernos activos, listos para la acción. Nos va a mantener despiertos, con un ritmo cardíaco y una presión sanguínea altos, va a aumentar el tono muscular, preparado para la actividad física. Va a hacer que las vísceras disminuyan su actividad (si necesitamos correr con todas nuestras fuerzas la sangre tiene que estar disponible para el aparato locomotor, no podemos desperdiciarla en el aparato digestivo. Pero a la vez necesitamos glucosa para alimentarlos, por lo que el cuerpo no aceptará comidas fuertes pero si pequeñas cantidades de comidas hipercalóricas de donde conseguir energía rápidamente),…
  • Parasimpático: actúa de la forma inversa. Es el que nos relaja, nos duerme, es el que activa a las vísceras para que trabajen: se haga la digestión, se filtre la orina,… Es el encargado de la autocuración del cuerpo ya que facilita el trabajo a nuestros sistemas encargados de esta función (por este motivo cuando estamos malos dormimos más), el corazón bombea más despacio y con una tensión más baja, ya no corre prisa que la sangre llegue a las células, simplemente tiene que llegar. Esto explica porque después de comer entra sueño y es tan beneficioso el descansar en este momento (aunque sólo sea una siesta de 10 minutos).

     A estas alturas supongo que ya imaginarás que el estrés es una activación del sistema nervioso simpático y cuando tenemos una época de estrés lo que nos ocurre es que tenemos una activación de este sistema con una inhibición del sistema parasimpático. Es decir, tenemos un desequilibrio en nuestro sistema vegetativo.

     Cuando sufrimos estrés, nuestro cuerpo no entiende que tenemos mucho trabajo en la oficina, no entiende que estamos en un atasco. Él entiende que corremos peligro y tenemos que prepararnos para la huida o el ataque, pero ninguna de las dos cosas ocurre. Así que tenemos que el cerebro segrega sustancias para mantenernos activos (como la adrenalina, por ejemplo) pero como nunca llega esa actividad física explosiva, las sustancias se mantienen en nuestro cuerpo impidiendo que el sistema parasimpático pueda trabajar y manteniéndonos en una constante alerta.

 

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

     La activación mantenida del sistema simpático va a hacer que nuestro corazón trabaje más, con un ritmo más rápido y más fuerza de eyección, ya que tendremos la tensión elevada y eso le genera una mayor resistencia. Esto a largo plazo va a suponer un factor de riesgo considerable para patologías muy serias como angina de pecho, infarto de miocardio y accidentes cerebro vasculares entre otros. También se presentarán síntomas menos graves pero sí molestos como debilidad de las uñas, caída del cabello, sequedad de la piel, extremidades frías,…

    La respiración será más superficial y rápida (lo que se conoce como hiperventilar) pudiendo provocar mareos, fatiga, dificultad para llenar los pulmones,... Esto también hará que el trabajo de la musculatura encargada de la respiración se modifique provocando dolor entre otros síntomas (si quieres saber más pincha aquí . Este cambio a nivel muscular va a repercutir en un cambio postural, tenderemos a estar más encorvados con la cabeza más baja y adelantada, lo que puede generar compresiones nerviosas que se pueden confundir con hernias discales a nivel cervical, ya que puede aparecer dolor de tipo nervioso que baja por los brazos, hormigueo en las manos (este síntoma es muy característico en las crisis de ansiedad), debilidad muscular,…

    Nuestros músculos tendrán un tono de base más alto, tienen que estar preparados para “darlo todo”. Este efecto mantenido en el tiempo va a derivar en contracturas generalizadas. De hecho este es el síntoma por el que más personas acuden al fisioterapeuta en caso de estrés, sin pensar que también van a mejorar en el resto de síntomas mejorando de manera muy importante su calidad de vida.

     Pero no sólo vamos a presentar síntomas por la activación del sistema simpático, también vamos a sufrir consecuencias por la falta de actividad del sistema parasimpático. Si él no funciona nuestra alimentación no va a ser la más conveniente para nuestra actividad física, nuestra digestión no va a realizarse correctamente, sufriremos síndromes como el colon irritable, mala absorción, tendremos estreñimiento o diarreas (en este caso sí seremos capaces de comer, pero nuestro intestino grueso no realizará su trabajo correctamente, que es absorber el agua sobrante de las heces), retendremos líquidos ya que nuestros riñones no trabajarán al 100%, nos recuperaremos peor de las lesiones, tendremos insomnio, nos levantaremos con la sensación de no haber descansado, de no habernos recuperado; nuestras glándulas no funcionaran de acuerdo con la situación real, por lo que sentiremos sequedad de la boca y de los ojos y en cambio sudaremos en exceso (esto último por activación simpática),…

     Otro síntoma importante del estrés es el dolor de cabeza. Este se puede producir por muchos factores de los que hemos explicado hasta ahora: cambio en la distribución de la sangre y oxígeno que llega al cerebro, tensión muscular, presencia de sustancias en sangre irritantes (por el mal funcionamiento de las vísceras),….

 

 

¿Qué puede provocar el estrés?

     Aunque lo normal es pensar en causas emocionales como situaciones de miedo, ansiedad mantenida,… la realidad es que las causas del estrés son múltiples. En general, se puede decir que todo lo que pueda representar una agresión para el organismo es susceptible de generar estrés.

    Siendo un poco más específico podemos dividirlas en:

  • Agresiones climáticas fuertes: frío excesivo, viento, humedad, calor,…
  • Emociones intensas: miedo, ansiedad, pena, cólera,…
  • Traumatismos físicos: caídas, accidentes de coche, agresiones, golpes,…
  • Consecuencias de intervenciones quirúrgicas: la intervención en sí, la anestesia, la gravedad de la cirugía, la cicatriz (tanto física como emocional),…
  • El parto: sobretodo en partos no respetados o con necesidad de mucha intervención (cesárea, fórceps, medicación…).
  • Otros factores: infecciones, alimentación, alergias,…

 

¿Qué puedo hacer para solucionar el problema?

    Lo ideal, como en todo, es prevenir, pero es cierto que con el tipo de vida que llevamos es bastante complicado. Hábitos como dormir entre 7 y 8 horas diarias, hacer una hora de ejercicio (con caminar sería suficiente), guardarse un ratito para uno mismo, pasar tiempo con los amigos y seres queridos, una buena alimentación,… es algo que nos puede ayudar mucho.

    Pero hay veces que esto no es suficiente, en esos casos hay que buscar ayuda. En los casos más graves es necesario hablar con el médico y con el PSICÓLOGO.

     En la mayoría de los casos la FISIOTERAPIA y la OSTEOPATÍA pueden ayudar mucho. Al bajar el tono muscular mediante masaje, estiramientos, movilizaciones suaves,… estamos pidiendo al cerebro que se relaje, que descanse el sistema simpático para que pueda trabajar el parasimpático (si quieres saber más sobre los efectos del masaje pincha aquí) . Además en osteopatía existen técnicas específicas para trabajar directamente con el sistema nervioso vegetativo. Concretamente la osteopatía craneal tiene efectos espectaculares a este nivel. Es muy curioso ver a la persona que acaba de salir de una sesión en la que se hace este tipo de terapias. Describen la sensación de estar en una nube, se baja tanto el tono muscular que tienen la sensación de flotar, las vísceras empiezan a trabajar y lo primero que hacen es ir al baño. Les invade una sensación de somnolencia muy agradable. De hecho esa noche duermen del tirón y se levantan descansados. 

    Espero que esta información te sea de utilidad y si te sientes identificado con los síntomas de esta patología no dudes en ponerte en buenas manos para darle solución lo antes posible. 

 

Fisioterapia, Masaje y OsteopatíaMiriam García Hernández

Fisioterapeuta y osteópata (C.O.)

Nº Colegiado 6105

Clínica FISSIOS

 

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