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CUIDAR AL CUIDADOR

Fisioterapia Masaje y OsteopatíaEn consulta, muchas veces nos encontramos con pacientes que presentan dolores de tipo músculo-esquelético y que cuando comenzamos a escucharles nos damos cuenta de que el origen de su lesión se asocia a ser cuidador principal de un enfermo crónico. Estos problemas se pueden derivar de un esfuerzo físico ya sea de un gesto puntual o de un gesto repetido o por el propio estrés que genera esta situación.

Desde este rincón me gustaría colaborar con estas personas y hacer una pequeña recopilación de los consejos que doy a mis pacientes con este tipo de problemas. Espero poder ayudaros a hacer esa labor tan importante que hacéis sin que sea lesivo para vosotros.

 

¿Qué es el síndrome del cuidador quemado?

Según Goode y col., este síndrome consiste en el deterioro tanto físico como emocional que experimenta la persona que convive y cuida a un familiar con una enfermedad crónica. Aparece cuando el cuidador llega al agotamiento tanto físico como emocional ante las exigencias demasiado intensas de la persona necesitada de sus cuidados.

El origen de este problema se considera que es el estrés continuado de luchar día a día contra la enfermedad con tareas monótonas y repetitivas, con sensación de falta de control sobre el resultado final de esta labor.

Hay que entender que la persona se encuentra “encerrada” en una situación que no ha elegido y para la que no está preparada a nivel emocional, físico ni técnico.

Todo comienza teniendo que asumir un diagnóstico demoledor, no sólo para el enfermo si no para la gente que le rodea y le quiere. Esto requiere pasar por su propio duelo, lo que ya implica un importante desgaste emocional. A partir de aquí, asume un rol totalmente desconocido y se adentra en un mundo nuevo para él, con el agravante de entrar en situaciones que todo el mundo busca evitar (hospitales, aseo del enfermo, cambios posturales,…) Se hace desde un sentimiento de cariño hacia esa persona pero no significa que sea agradable y en muchos casos ni siquiera es totalmente elegido.

A partir de esto cualquier sentimiento desagradable es más que comprensible, pero no siempre es aceptado por el cuidador, lo que hace que aún empeore su situación emocional, y por lo tanto el estrés al que está expuesto. Hay que comprender que estos sentimientos son hacia un ser querido, por lo general muy querido, pero son inevitables, aparecen, somos humanos, es un síntoma más de la enfermedad (sólo que en este caso el síntoma lo tiene el cuidador y no el enfermo), pero el cuidador al ser consciente de esto se siente francamente mal por vivirlo de esa manera, esto comienza un círculo vicioso, al sentirse mal, cada vez tendrá sentimientos más desagradables hacia el enfermo y esto hará que se sienta peor.

Como habrás podido observar a estas alturas, este es un problema que requiere del trabajo del psicólogo, terapeuta ocupacional y trabajador social. Como en ocasiones anteriores, más adelante os dejo enlaces en los que poder informaros mejor del tema desde el enfoque psicosocial.

 

¿Cómo cuidarme?

Antes de entrar en esta sección me gustaría hacer una pequeña reflexión: Cuando hablamos de enfermedades crónicas que generan dependencia, no se puede hablar únicamente del enfermo que porta la enfermedad, sino de una familia que sufre una enfermedad. Por lo que habrá medidas de atención hacia el enfermo, pero también medidas hacia su familia y seres queridos. Con esto quiero decir, que es importante que el cuidador se deje cuidar, y entienda que por lo que está pasando es un síntoma más de la enfermedad, y como tal debe prevenirse, si se está a tiempo, o tratarlo si ya existe.

  • El primer consejo que puedo dar (y creo que el mejor) es buscar ayuda. Vivimos en sociedad. Y eso hace que tengamos recursos, hay que buscarlos y usarlos. Necesitamos que aunque haya una persona de referencia (el cuidador principal), toda la familia y seres queridos colaboren en el cuidado del enfermo. De hecho, el enfermo es un ser querido, y lo normal es que todo el mundo quiera colaborar de una manera u otra (a lo mejor no es la manera en que se espera, o la que más nos guste, pero cualquier ayuda debe ser bien recibida, pero si es la que necesitamos o la que nos gusta siempre es mejor). Puede ser cocinando, limpiando, quedándose un rato con él permitiendo que el cuidador principal pueda despreocuparse, encargarse de las medicinas, llevarle al médico, acompañarle a dar un paseo o hacer gestiones por él. Son diferentes maneras de ayudar y hay que aprovecharlas.
  • También son importantes las ayudas que nos dan las asociaciones de enfermos y familiares. Desde los centros de día, de respiro,… Los grupos de ayuda mutua ayudan mucho más de lo que puede parecer en un primer momento. Ayudan a no sentirse sólo, a compartir nuestra carga emocional,  y muchas veces a encontrar soluciones a problemas que en ese momento tenemos porque hay gente que ya ha pasado por ello. Además nos ponen en contacto con profesionales especializados en la enfermedad y nos pueden dar mucha ayuda. (Como ya he dicho, estas situaciones requieren de un trabajo multidisciplinar y si hay un buen tratamiento del enfermo, su entorno y su núcleo social todo es más fácil).
  • Una vez que ya tenemos una buena red de apoyo creada es el momento de cuidarse de verdad. Es importante guardarnos tiempo para nosotros mismos. Este tiempo servirá ya no sólo para no descuidarnos (porque es frecuente no encontrar momentos para algo tan simple como ducharse, comer sano o dormir ¿verdad?) sino también para realizar actividades que nos resulten gratificantes para poder cargar las pilas y poder estar luego en una situación más fuerte tanto física como mentalmente de cara al cuidado de nuestro ser querido. Si estamos cansados, débiles, agotados, no podremos atender correctamente las necesidades de la persona a nuestro cargo. Como puedes ver al final, cuidarse no es un acto egoísta para nada, porque va a repercutir positivamente en nuestra labor de cuidador.

 -Además hay que pensar en que esta es una situación puntual dentro de la vida. Es un etapa y también pasará y entonces ¿qué? Va a haber un vacío eso está claro, y un duelo que hay que vivir (pero de eso saben mucho los psicólogos, ¿ves? Más de lo mismo, pedir ayuda), pero no se puede acabar nuestro proyecto de vida ahí, hay que seguir, y para eso no puede haber parado antes. Está claro que aparecerán problemas, lesiones que estaban “escondidas” porque no era su momento para hacerlas caso. Pero hay que continuar y si se está demasiado absorbido por la enfermedad esto será mucho más difícil de conseguir.-

 Por todo esto, es importante estar atento a las posibles señales de alarma que pueda dar nuestro cuerpo para avisarnos de que algo va mal, de que está comenzando algún problema. Si empezamos a encontrarnos mal hay que poner remedio lo antes posible. A veces, una simple molestia puede acabar en un problema crónico o limitante que se podía haber prevenido. Un ejemplo claro sería una molestia en el hombro que puede acabar en una tendinitis crónica que limite el movimiento del hombro, haciendo que seamos nosotros los que necesitemos ayuda en vez poder darla. Y de una pequeña molestia pasaríamos a tener un problema de  salud y un  importante problema de logística. Por eso insisto, ante el menor síntoma hay que pedir ayuda para ponerle remedio lo antes posible.

 

¿Cómo cuidarle?

En casi todos los tratamientos el principal objetivo es combatir como tal la enfermedad. En estos casos, como son enfermedades crónicas y en muchos casos incurables hay que plantear además otro tipo de objetivos. Quizás el siguiente más importante es luchar por mantener la independencia y la autonomía el mayor tiempo posible. Para ello es necesario el trabajo de los profesionales de rehabilitación, pero es imprescindible el trabajo en casa.

  • Lo primero es adaptar el hogar para que las actividades de la vida diaria sean lo más fáciles posibles, esto dependerá de la patología y del tipo de hogar y actividades que realice el enfermo, por lo que es recomendable que nos aconseje un terapeuta ocupacional. Hay que entender que estas adaptaciones pueden ser muy complicadas y costosas (rampas, camas articuladas,…) , y por el contrario, a veces, las que más nos ayudan son cosas muy sencillas y baratas (quitar las alfombras, poner un cojín en un lugar determinado, cambiar algún mueble de sitio, poner etiquetas con los nombres de las cosas que hay dentro de los cajones,…), por lo que antes de hacer nada hay que pararse a pensar cual es la situación actual, que necesidades tenemos y cual es la mejor forma de lograr nuestro objetivo (volvemos a lo de antes, en los grupos de ayuda mutua y en las asociaciones encontraremos gente que ha pasado por lo mismo o está acostumbrada a trabajar con el problema que tenemos, por lo que nos pueden ayudar mucho. No es lo mismo la adaptación que necesita un enfermo de Alzheimer que la que necesita un lesionado medular).
  • Lo siguiente, es dejarle trabajar a él. Hay que tener muy presente que todo lo que pueda hacer lo debe hacer, ya sea sólo o con la menor ayuda que precise. Toda actividad que realice es una capacidad que conserva o que ha conseguido, según el caso, y eso es algo muy positivo que hay que fomentar y reforzar, aunque sea lento, se equivoque y tenga que repetirlo,… siempre es mejor que lo haga a que se lo hagan. Es básico en cualquier rehabilitación.

 

Consejos de fisioterapia

A los cuidadores siempre recomiendo acudir a una sesión de fisioterapia al mes con el objetivo de combatir el estrés al que se está sometido y buscar zonas de tensión y bloqueos para prevenir futuras lesiones. La terapia manual consigue un cambio tanto físico como mental y “carga las pilas” para poder seguir con nuestra labor.

Si hay que coger pesos, levantar al enfermo, ayudarle a caminar, vestirle,… pide ayuda siempre que sea necesario, y cuida mucho tu postura. Jugar con la gravedad, con nuestra posición y la del enfermo es básico para hacer estas tareas más sencillas.

Las normas generales para hacer este tipo de actividades son:

  • El enfermo debe colaborar en todo lo que le sea posible, por lo que antes de hacer nada hay que avisarle de que es lo que vamos a hacer, como lo vamos a hacer y que necesitamos de él.
  • Nunca se debe tirar del enfermo ni él de nosotros.
  • El enfermo no debe agarrarse a nuestro cuello y tirar. Esto puede lesionarnos las cervicales.
  • Trabajaremos con las rodillas flexionadas y la espalda recta. Esto protege nuestras lumbares.
  • Nuestras manos deben estar secas, libres de agua o sudor, para evitar provocar lesiones por fricción.
  • Evitaremos movimientos bruscos que puedan generar dolor o molestias y el contacto directo sobre las posibles lesiones.
  • Es recomendable que antes de hacer estas maniobras con un enfermo se trabaje con la supervisión de un profesional que nos corrija posibles errores.

 Vamos a ver un par de ejemplos de cómo se realizaría una transferencia segura con un enfermo con limitación física pero que aún tiene cierta capacidad para ayudar:

Fisioterapia Masaje y Osteopatía

PASAR DE TUMBADO A SENTADO EN LA CAMA:

  1. Le pedimos al enfermo que flexione sus rodillas.
  2. Le pedimos que coloque los brazos estirados hacia el lado por donde le vamos a levantar y le giramos hacia nosotros.
  3. Sacamos las piernas del enfermo fuera de la cama.
  4. Separamos bien nuestras piernas con las rodillas flexionadas. Nuestro peso en este momento recaerá sobre la pierna que está más cerca de la cabeza del enfermo.
  5. Pasamos nuestro brazo más cercano a la cabeza del enfermo por debajo de su cabeza.
  6. Nuestra otra mano se coloca sobre su cadera que queda arriba y traccionamos hacia los pies de la cama y hacia abajo
  7. En un solo gesto, cambiamos el peso a la otra pierna, empujamos hacia el suelo la cadera y levantamos el brazo que está en la cabeza. Este paso puede parecer complejo, pero al tener ya las piernas fuera la gravedad nos ayuda mucho y el esfuerzo es bastante menor.

PASAR DE LA CAMA A UNA SILLA DE RUEDAS:

  1.  Nos aseguraremos de que la silla de ruedas esté asegurada y la colocaremos formando un pequeño ángulo con la cama, muy cerca de ella.
  2. Si el enfermo está en una cama con posibilidad de cambiar su altura, la regularemos para que esté a la misma altura que la silla.
  3. Le pedimos al enfermo que se acerca al borde de la cama o de la silla hasta apoyar bien las plantas de los pies.
  4. Colocamos su pie más cercano a la silla ligeramente adelantado y el otro ligeramente atrasado.
  5. Colocamos nuestros pies delante de los suyos, fijándolos para que no se puedan escurrir hacia delante cuando le levantemos.
  6. Colocamos nuestras rodillas en la parte antero-externa de las suyas para que nos sirvan de punto de apoyo cuando le vayamos a levantar.
  7. Pasamos nuestro brazo más cercano a la silla por debajo de su hombro y colocamos la mano entre sus omoplatos.
  8. La otra mano la pasamos de nuevo debajo de su hombro y la colocamos sujetando el cinturón o la goma del pantalón si tuviera y si no entre sus dos caderas.
  9. Nos balanceamos dos o tres veces hacia delante y detrás, dejándonos caer un poquito al ir hacia atrás.
  10. Aprovechando la inercia, cuando notemos que separa su trasero de la cama, empujamos con las rodillas y aumentamos más el balanceo hacia atrás.
  11. Al sentir que se separe de la cama giramos nuestro tronco hacia la silla y le acompañamos dejandole caer en la silla siguiendo la inercia.

 La forma en que se harán los cambios posturales, las transferencias, las ayudas a la marcha,… van a depender de las características propias del enfermo (patología, talla, necesidad de ayuda,…), del cuidador (forma física, talla,…) y de su propio entorno (posibilidad de usar grúas, camas articuladas, andador, bastón,…), por eso es recomendable que un profesional sea el que paute como deben realizarse este tipo de maniobras.

 

Mi consejo : ¡CUIDATE, CUIDATE, CUIDATE!

Si tú no estás bien no podrás hacer que se sienta bien aquel al que cuidas.

Fisioterapia Masaje y OsteopatíaMiriam García Hernández

Fisioterapeuta y osteópata

N. colegiado 6105

FISSIOS

 

Enlaces relacionados:

http://www.sp.upcomillas.es/sites/corporativo/Documentos%20de%20la%20Uninpsi/Familia,%20Pareja%20e%20Infancia/Sindrome%20Cuidador%20Quemado.pdf

http://www.abc.es/20120315/familia-mayores/abci-sindrome-cuidador-201203151250.html

http://www.sercuidador.org

https://www.fairview.org/espanol/BibliotecadeSalud/art%C3%ADculo/82906

http://barbaragudrungauer.blogspot.com.es/2015/03/3.html

http://www.hca.es/huca/web/enfermeria/html/f_archivos/CAMBIOS%20POSTURALES%20Y%20TECNICAS%20DE%20MOVILIZACION%20Y%20TRASLADO%20DEL%20PACIENTE.pdf

 

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